(Agosto 2023)
Y así fue, llegó un día que le dije a mi querida esposa Natalia … “nos vamos a los Alpes en Moto”, y dicho y hecho, anda que si fuimos (y también volvimos muy a nuestro pesar).
Tras aproximadamente dos años de planificación, preguntando a amigos y conocidos mucho más experimentados que nosotros, a compañeros de la Escudería Pistón, de informarse mediante libros, revistas, vídeos y redes sociales, pudimos planificar lo que seguramente ha sido, y será, nuestro viaje en moto más largo y emocionante.
Así pues, nos pusimos manos a la obra y nos repartimos las distintas tareas de los preparativos. Tras una exhaustiva revisión mecánica por parte del taller, me encargué de realizar las distintas etapas, de seleccionar las carreteras alpinas más emblemáticas y bonitas para rodar en moto, y mi compañera de viajes de la intendencia que tan bien se le da, y entre ambos de escoger los distintos alojamientos que utilizamos para descansar tras las jornadas y reponer fuerzas para el día siguiente.
Y de ésta forma, llegó el día de la partida, el 5 de agosto de 2023. Eran las 4:30h de la madrugada, y queríamos salir a esa hora para no coger tanto calor y hacer el máximo número de kilómetros “a la fresca”, si así se podía llamar, ya que el mes de agosto fue abrasador.
Pues nada, dicho esto, la primera en la frente … en lugar de salir a la hora prevista, cogimos demasiado equipaje y la moto parecía plantar rueda sola sin estar nosotros montados encima, así que tocó deshacer equipaje y quitar cosas, y mira que hicimos una lista previa, pero al final lo de siempre, “y sí necesitamos esto, y necesitamos lo otro, y si pasa tal cosa …” Así que tras rehacer las maletas, las bolsas y el equipaje, conseguimos prescindir de multitud de equipaje del que jamás hubiéramos hecho uso, y aproximadamente una hora y media más tarde de lo previsto, sobre las 6h salimos por fin de Alcoy rumbo a lo desconocido.
El viaje consistía en rodar a través de 10 países en moto, pasando por Andorra (hacía muchos años que no íbamos y nos apetecía recordarla aunque solo fuera de pasada), seguir por Francia, Mónaco, Italia, Suiza, Liechtenstein, Alemania, Austria, Eslovenia y Croacia.

Para ello, me había propuesto evitar en la medida de lo posible las autovías y las autopistas por lo monótonas que son y por los gastos que conllevan, salvo obviamente la ida hasta los Pirineos y el regreso desde éstos a casa pues tanto la subida como la bajada era un mérito trámite que debía hacerse obligatoriamente. Y la ida todavía tuvo un pase porque nos cogió con ganas, con ilusión, repletos de fuerza y con las pilas cargadas. No puedo decir lo mismo de la vuelta, ¡madre mía!, se nos hizo eterna y agotadora, además de venir de un clima agradable con toques más bien frescos, hacía una caldera u horno que en esas fechas abrasaba la península ibérica.
Preparé una lista definitiva con 26 puertos de montaña de gran prestigio y hacia ellos nos dirigimos sin dudarlo ni un minuto más.

Durante la planificación, calculé una cantidad total de 20 días los necesarios para poder abordar todos los puertos que me había propuesto coronar por una cara y descender por la otra, y teniendo en cuenta que el viaje lo quería compaginar con distintas visitas a lugares y ciudades como Carcassonne, Niza, Montecarlo, atravesar los preciosos Alpes Marítimos, seguir por míticos puertos de Suiza, concretamente los que conforman la ruta del 9, atravesar Liechtenstein para llegar a la región de Baviera al sur de Alemania y visitar el famoso castillo de Neuschwanstein, dirigirse a la preciosa ciudad de Hallstatt ya en Austria, pasear por las orillas del Lago Bled en Eslovenia, bañarse en las templadas y cristalinas aguas de algunas calas del norte de Croacia, pasar a escasos kilómetros de Venecia para dirigirse y hacer un alto en el camino durante 5 días para visitar el macizo montañoso de los Dolomitas en los Alpes orientales italianos, el Val de Gardena, Tre Cime di Lavaredo, pasear por los preciosos Lago di Braies y Lago di Carezza, visitar las fantásticas poblaciones de San Jacobo, San Valentín, Santa Magdalena, o ascender en teleférico a la majestuosa montaña Seceda siempre repleta de turistas y que a nadie deja indiferente por su belleza, sus verdes y empinadas pendientes en uno de sus lados y de su agreste y rocosa cara contraria, o hacer un poco de trekking por los preciosos y tranquilos Alpe di Siusi, que tan bien nos sentó para descongestionar las piernas, y por algunos lugares más, cual de ellos más bonito que el anterior.
De ésta forma, la estimación inicial fue recorrer unos 6721 kms tal y como puede apreciarse en la siguiente tabla, sin embargo como podrá observarse en la última foto, los kilómetros recorridos finalmente fueron 7047 kms tal y como muestra el cuadro de mi BMW R 1200 GS, es decir, tuvimos una desviación de 326 kms de exceso por mis errores de interpretación de los mapas en algunos tramos, carreteras cortadas, etc, pero ¿qué son 300 kms de más cuando sobrepasamos los 7000 kms recorridos?, ¡eso es una minucia, eso es un moto-almuerzo de un fin de semana!

Fue un viaje tranquilo, maravilloso, un sueño hecho realidad, con la mejor compañía que se puede tener, mi mujer y compañera de fatigas, toda una aventurera que jamás puso en dudas realizar un viaje tan largo, ni de reprochar el más mínimo detalle o error de cálculo.
La climatología nos respetó muchísimo, salvo un día que nos pilló una tormenta terrible en el Refugio Auronzo en Tre Cime di Lavaredo, ¡qué barbaridad de agua recogimos y eso que íbamos bien equipados!, pero salvo esa única ocasión el clima fue excepcional sabiendo el riesgo que se corre al visitar puertos de montaña tan altos.
De los precios de la gasolina mejor no hablamos, y sinceramente no recuerdo bien cuántos depósitos pusimos, pero no me equivocaré mucho si digo que fueron entre 25 y 30 los repostajes realizados, y teniendo en cuenta que cada depósito son 20 litros, como digo, mejor no echar cuentas ni mencionar el importe total destinado al apartado del combustible.
Comentar que la cantidad de túneles que se cruzan se multiplican por sí solos, hay cientos, algunos de ellos con varios kilómetros de longitud, pero sí me gustaría destacar que por un error de cálculo en uno de los tramos, tuve que utilizar el Túnel de Frejús que une Francia e Italia. El Túnel de Frejús es excepcionalmente largo con casi 13 kilómetros de longitud (en concreto 12895 m) donde la velocidad está limitada a 70 km/h, con un precio desorbitado de 35,80€ para las motos, así pues, si algún día vais por esa zona, tomad buena nota para no cogerlo, pues además de lo comentado, el simple hecho de cruzarlo se hace tedioso y agobia bastante, el ruido de los motores es ensordecedor y cansino, y verdaderamente se hace interminable.
Finalmente, dicen que una imagen valen más que mil palabras, así pues os dejamos unas cuantas de nuestro viaje por los maravillosos Alpes, a la vez que animar a cualquier persona que le guste viajar en moto, que al menos una vez en su vida se plantee “rodarlos”, y si puede hacerlos, que no se lo piense dos veces y los disfrute. No se arrepentirá de ello.
Jaime y Natalia
Agosto 2023






































